¿Hola? ¿Hay alguien ahí?... ¿no? Perfecto entonces.
Ya puedo quitarle el polvo al blog y desahogarme un rato contando cosas no aptas para nadie. Aburridas, personales, dignas de un mal día.
Odio las hadas. Las repugnantes hadas. Oidme bien: No creo en las hadas, no creo en las hadas, no creo en las hadas. Je je, ya van tres. Fuck you Campanilla. Más efectivo que el "cucal antimosquitos".
¿Porque esta extraña aversión tan poco femenina a la par que jodidamente infantil?? Pues porque tengo un encargo. Y no es misión fácil ni agradable, no. Tengo que dibujar un hada para que forme parte de una invitación de boda. Pensareis ahora que mi carrera ha evolucionado hasta convertirme en una reputada ilustradora/dibujante/diseñadora... Pero no. En absoluto. Y no, no dibujo en mis ratos libres. Y cómo es de esperar, no me sale ni un churro con alas. Nada. Llevo semanas dibujando grabatos con pretensiones sin dar con el dibujo adecuado. Ahora estoy en el punto en el que he dejado de salir sólo para poder liquidar este encargo. De hecho, hoy me he saltado la cena y no tengo intención de irme a la cama. Y es más, me he fumado un piti después de haberlo dejado hace ya cómo un mes... Estoy desesperada.
Es mi amiga, la primera de mis amigas (y la única probablemente) que se casa. Ella me lo pidió... y no me pareció tan mala idea ¿qué dificultad podía haber en dibujar un hadita?? PUES MUCHA!!!
Tengo los exámenes en una semana y estoy dedicando mi tiempo libre a dibujar. No puedo más. No puedo pensar en otra cosa. El eccema que me sale en la cabeza cuando esto estresada se arrastra amenazante por mi frente. Pronto invadirá toda mi cara y pareceré una leprosa. Tendré que embadurnarme de maquillaje y crear un alter ego en plan Jocker o algo así. Me volveré loca.
lunes 18 de enero de 2010
miércoles 29 de agosto de 2007
Espontaneidad
Son las 2 de la mañana cuando de camino a casa veo en un portal un cartón enorme.
Debajo del cartón y completamente camuflado hay un hombre. Me pregunto si de verdad la caja desmontada sirve de algo por la noche. No hay un sol molesto ni viento al que oponerse. ¿De verdad el cartón abriga?
Sigo caminando. Ya ni siquiera me paro. A la gente así la aparto rápidamente de mi mente y ni siquiera se desde cuando lo hago. Al menos les miro, me digo. Aún no son del todo invisibles.
Diez pasos despues, con su imagen todavía en la cabeza, pienso que debería darle una manta aunque ahora, en mi casa, no tengo ninguna. Dos pasos más y encuentro una maleta.
En una rápida asociación de ideas, pienso "¿Que pasaría si este hombre se despertara mañana con una maleta llena de cosas para él?" Me encantaría ver su cara... ¿pero que tipo de cosas? ¿Qué metería dentro?
Lo primero en lo que pienso es en la manta pero inmediatamente, de la forma más espontanea, pienso en un traje. Claro, me digo sin pensar, para que pueda ir a las entrevistas de trabajo... Es lógico. Cómo todo el mundo sabe, lo único que necesitas para estar bien y tener calidad de vida es entrar en el sistema, y es más, el problema de los indigentes se solucionaría dándoles trajes para ir a las entrevistas de trabajo. ¿Cómo no lo ha pensado nadie antes? Lo de tener cubiertas las necesidades básicas, antes que nada, ha pasado de moda...
Me sorprendo a mi misma. Antes de pensar en la comida o en un jersey he pensado en un traje. ¿qué dice eso de mi?
Lo siguiente que me ha venido a la cabeza ha sido un libro. Eso también dice algo...
Seguro que el hombre sucio y zarrapastroso que duerme en el portal se alegrará mucho cuando rebusque en la maleta y encuentre una novela y una camisa planchada. ¡Justo lo que quería!!
Si, seguro que me adora... De esta como poco me hacen santa.
Debajo del cartón y completamente camuflado hay un hombre. Me pregunto si de verdad la caja desmontada sirve de algo por la noche. No hay un sol molesto ni viento al que oponerse. ¿De verdad el cartón abriga?
Sigo caminando. Ya ni siquiera me paro. A la gente así la aparto rápidamente de mi mente y ni siquiera se desde cuando lo hago. Al menos les miro, me digo. Aún no son del todo invisibles.
Diez pasos despues, con su imagen todavía en la cabeza, pienso que debería darle una manta aunque ahora, en mi casa, no tengo ninguna. Dos pasos más y encuentro una maleta.
En una rápida asociación de ideas, pienso "¿Que pasaría si este hombre se despertara mañana con una maleta llena de cosas para él?" Me encantaría ver su cara... ¿pero que tipo de cosas? ¿Qué metería dentro?
Lo primero en lo que pienso es en la manta pero inmediatamente, de la forma más espontanea, pienso en un traje. Claro, me digo sin pensar, para que pueda ir a las entrevistas de trabajo... Es lógico. Cómo todo el mundo sabe, lo único que necesitas para estar bien y tener calidad de vida es entrar en el sistema, y es más, el problema de los indigentes se solucionaría dándoles trajes para ir a las entrevistas de trabajo. ¿Cómo no lo ha pensado nadie antes? Lo de tener cubiertas las necesidades básicas, antes que nada, ha pasado de moda...
Me sorprendo a mi misma. Antes de pensar en la comida o en un jersey he pensado en un traje. ¿qué dice eso de mi?
Lo siguiente que me ha venido a la cabeza ha sido un libro. Eso también dice algo...
Seguro que el hombre sucio y zarrapastroso que duerme en el portal se alegrará mucho cuando rebusque en la maleta y encuentre una novela y una camisa planchada. ¡Justo lo que quería!!
Si, seguro que me adora... De esta como poco me hacen santa.
lunes 13 de agosto de 2007
Mi Primera lavadora Chispas

Mi Casa, ya parece una casa.
No vale con entrar y que tenga paredes. En absoluto es suficiente. Para que sea una casa, tiene también que tener cosas. Hasta ayer mismo el mayor entretenimiento que ofrecía mi dulce hogar era la introspección. No había libros, ni películas, ni televisión... No tenía ni comida y, cómo las ventanas tienen barrotes, yo los golpeaba simiescamente con una taza, a ver si alguien me traía ya el plato de engrudo y el cuscurro de pan...
No sucedió así y, en consecuencia, tuvimos que ir de compras. Aún así, lo que más hay en casa ahora es cerveza, que cómo alimento.... no se, no se....Son los vestigios de la fiesta de cumpleaños. La nevera sigue siendo algo pobre pero, al menos, nuestro congelador cuenta ya con la tradicional bolsa de guisantes.
También he comprado cubiertos y platos. Decidí que había tocado fondo cuando me puse a fregar los platos y vasos de plastico ( de los blancos, de los más hipercutres). Por otra parte, si bien podrías asesinar a alguien con un tenedor o cuchillo de plástico, dudo mucho de sus virtudes para cortar carne.
No hay sillas. Esa es la verdad. Puede que haya gente esperando ansiosa el momento de conocer nuestro palacio y se pregunta el motivo por el que tal evento se retrasa. Y la explicación va más allá del No tenemos comida, pasa por el No tenemos mesa y llega al desafortunado No tenemos sillas. Invitar a mis achacosos amigos (muchas batallas, muchas misiones...) a permanecer de pie durante horas me parece una crueldad y, además, la mejor manera de asegurarme un futuro de ostracismo; sin dinero para salir, sin amigos dispuestos a visitarme. Dramático.
Con todo, dispongo de cama que es, con mucho, lo que más falta me hacía. Ni por asomo imagineis que el día que la trajeron pudimos montarla... vamos, ni de puta coña. Paso 3... coja los tornillos y ajustelós con el destornillador... ¿destornillador? ¿qué destornillador?
Cabrones que son los de Ikea. Se supone que la caja trae todo lo que vas a necesitar, incluidas las herramientas. Por amor de dos, si ni siquiera tengo una cama ¿cómo voy tener un destornillador?!! ¿Creen que lo llevo siempre en el bolso por si las moscas?? Pues no.
Desesperados, emprendimos un viaje bajo el sol buscando una ferretería.
Pero fracasamos en la misión. Fracasamos estrepitosamente. Al fin, incapaces de aceptar la derrota, decidimos buscar ayuda. Fuimos puerta por puerta pidiendo el aguinaldo, intentando encontrar a un vecino que, milagrosamente, no se hubiera ido de vacaciones. "¿Truco o destornillador?" les deciamos joviales intentando no poner cara de psicópatas.
Aparece en el umbral una mujer de unos 45 años, le pido la herramienta en cuestión y duda... "mamaaaaaaaa!!!" grita ella de repente. ¿Pensará que vamos a atacarla?? Minutos despues llegó La Madre ( 105 años o así aparentaba) y nos dió dos destornilladores mordidos y uno sin mango. Ni que decir tiene que no sirvieron para nada. Por cierto, las mujeres de las que hablo, mis adorables vecinas de la 13 Rue, son más jóvenes de lo que aparentan pero tienen ese aspecto añugado por el efecto de la freidora. Si, tener freidora genera radicales libres y te pocha (teoría paracientífica de Carlos y mia) Niños y niñas, esta ha sido la moraleja de hoy, no dejeis entrar una freidora en vuestras vidas.
Ni un milimetro logré que girasen los tornillos, ni un milímetro. Decepcionada y cabizbaja abandoné mi hogar y esperé a los refuerzos. Llegaron al día siguiente con destornilladores nuevos (no mellados) y con mi Oso favorito. Se pusieron en seguida manos a la obra y parecían casi el de Bricomania, analizando expertos las instrucciones que Ikea facilita (quien dice "instrucciones" dice dibujos grandotes cómo para niños de 4 años...) He de decir, que los brazos fuertes de mi osito no ofrecían ningún margen a los reveldes tornillos. No pudieron resistir y en un momento la cama estaba lista. Mi novia, para mejorar aún más la cosa, y mimar mi lado de pija independizada (me gusta pensar que lo soy), me ha regalado unas sábanas del Zara Home, Que felicidad!!
Ni un milimetro logré que girasen los tornillos, ni un milímetro. Decepcionada y cabizbaja abandoné mi hogar y esperé a los refuerzos. Llegaron al día siguiente con destornilladores nuevos (no mellados) y con mi Oso favorito. Se pusieron en seguida manos a la obra y parecían casi el de Bricomania, analizando expertos las instrucciones que Ikea facilita (quien dice "instrucciones" dice dibujos grandotes cómo para niños de 4 años...) He de decir, que los brazos fuertes de mi osito no ofrecían ningún margen a los reveldes tornillos. No pudieron resistir y en un momento la cama estaba lista. Mi novia, para mejorar aún más la cosa, y mimar mi lado de pija independizada (me gusta pensar que lo soy), me ha regalado unas sábanas del Zara Home, Que felicidad!!
Para terminar, quiero dejar constancia de que hoy, esta misma mañana, hemos puesto Tirso y yo nuestra Primera Lavadora Chispas. Nada ha explotado y la tarea ha concluido con un éxito espectacular...Obviando por supuesto los manchurrones que me han quedado en el mantel y las servilletas. La primera vez, me consuelo, siempre adolece de una comprensible falta de técnica.
miércoles 8 de agosto de 2007
El Caliz de Fuego
Ya tenemos piso. El viaje, la pesadilla, llega hasta aquí. Ahora empieza algo nuevo...Logramos averiguar, por fin, cual era la fórmula mágica para acceder a un hogar: Ser los segundos en verlo. Nosotros siempre hemos sido los terceros, los receptores del “ya está alquilado”. Pero esta vez, sin embargo, logramos verlo. La experiencia acumulada en estos meses había agudizado nuestros sentidos y éramos cómo pequeños Spiderman. Con una breve una mirada (yo con sonrisa de idiota mirando a Tirso con los ojos muy abiertos), decidimos que nos gustaba. Y no les dijimos aquello de “tenemos que pensarlo”...nooooo, inmediatamente bajamos a por la señal. Curiosamente, después de nosotros lo iba a visitar otra pareja pero, como digo, nos adelantamos; fuimos más listos, más rápidos, más ágiles y más malvados. Todo fruto de un duro entrenamiento.
Mi mente, lo noto, está mutando. Poco a poco va aumentando el número de “Neuronas hogareñas”, y las conexiones marujiles crecen y se fortalecen. Donde antes había un blog, ahora sólo hay ideas de decoración, donde estaban los amigos, sólo figura un imperativo “Preguntar recetas”. Mi mente cambia, se llena de propósitos relacionados con la casa y piensa en cazuelas, platos, limpiezas generales y medidas del salón. Es toda una novedad. Estoy muy próxima a integrarme en el grupo de “Marujas” que hay en mi trabajo. Podré hablar de decoración, de facturas, de tendederos... y me gustará!! Ni siquiera me daré cuanta de lo insoportablemente soporifero que es el tema. Consecuentemente, ya nunca volveré a hablar de tomar copas (6 euros), de camisetas nuevas (15 euros), de ir al cine (6 euros)... ni siquiera de tomar café o fumar. Ya no tengo dinero para esas cosas. Pasaré el resto de mis días viendo el programa de Arguillano e invitando a la gente a casa para no salir y evitar los gastos. Esperaré ansiosa el momento de quedarme sola en casa para hacer limpieza general.
Me encanta la idea.
De momento, ya le doy la plasta a todo el mundo hablando de las “cosas del piso”. Una y otra vez. Les tengo hartos a los del trabajo, pobres. Cuando esta noche se acerque un borracho, le sonreiré con carita de inocente y le soltaré un mortal monólogo sobre los muebles del Ikea.
Estuve en la inauguración del Ikea de Vallecas. Había un montón de gente y te perdías con facilidad, parecía el laberinto del Cáliz de Fuego. Madre mía!! Y encima todo aquellos mocosos... digoooo...adorables pequeñuelos gritando y saltando encima de los colchones!!....Ah no, que esos éramos nosotros. Pasamos mucho rato probando colchones y la gente ya nos confundía con accesorios para la casa. No se nada de colchones, ni de somieres, ni de nada que cueste más de 100 euros. Fue una odisea comprar la cama, de verdad, muy difícil. Mañana me la traen. Dormiré esta noche en mi casa, en mi minúsculo sofá y mañana recibiré mi cama de “fácil montaje”. Espero que se me de bien y cuando termine no parezca a un cobertizo para pájaros sino la cama de la foto. Informaré del resultado.
jueves 2 de agosto de 2007
Podría ser...
Buenas noches, muy buenas noches...
Hoy estoy de buen humor. Que tenga un cigarro a mano y una heineken puede que ayuden pero hay más cosas. Y no, no es porque me haya leido otro libro de Marian Keyes (sip, esos que todo el mundo critica) ni porque hoy, felizmente, he podido llegar a casa sin pasar por las habituales etapas de: borracho - perdida de autobús - taxi que me cuesta un ojo de la cara. Nooooooo...
Lo que pasa es que mañana tengo una cita. Una cita maravillosa por la mañana. He quedado con Tirso a las 11:30 en Atocha y no, esa no es la parte emocionante. En realidad, aunque adoro a Tirso, siempre me cae algún comentario que hiere mi sensibilidad ("pues eres una narcisista...", "pues esos informes que haces, y que tanto te cuestan, son sólo copiar y pegar...", "pues tienes granos... "Un primor de chico). Y que conste que luego, muy a mi pesar, me hace pensar y a veces, muchas, le doy la razón (pero en el fondo, muy en el fondo y sin reconocerlo) Es útil esto de la crítica... uf! pero cómo escuece!!
Lo que tiene de emocionante mi cita es que...(redoble de tambores) ES PARA VER UN PISO!! No quiero gafarlo pero reconozco que estoy emocionada. Podría ser este... si, podría ser.
He visto fotos y las habitaciones gozan de saludables ángulos rectos. La cocina, es una cocina de verdad, no de las de Famobil. Es exterior (luz!!! mucha luz!!) y está reformado. Lo mejor es la zona, al lado de Atocha. Sinceramente, parece, si no perfecto, si bastante aceptable.
Sólo tiene 3 pegas:
- Se pasa un poco del presupuesto. Supera en 50 euros el máximo que pensábamos pagar.
- Una de las habitaciones no tiene ventana, la de Tirso concretamente (si, ya lo he decidido)
- No lo hemos visto. Esto significa, que pueden habitar cucarachas (uhmmm... proteinas para la época de vacas flacas..) , que puede estar lleno de agujeros (Unos poster bien puestos y...) o que puede tener a una anciano dentro al que le quede poco, pero no suficiente, para morir. Si, así, de mal se puede poner la cosa. Eso, o que empiecen a criticarnos por no ser pareja o por no tener ya 4 retoños.
Eso si, quiero que lo vacien de muebles. Tiene un sofá asqueroso, acompañado de una mesa asquerosa y de unas sillas asquerosas. Y lo peor: tiene colchones y Camas. Y direis que soy repipi o muy tiquismiquis... pero quiero mi cama a estrenar, paso de dormir en una cama de segunda mano. A saber lo que se ha hecho en ella o quien habrá dormido... Puag! Prefiero las cucarachas.
Son ahora mismo las 1000 de la noche. Creo que es hora de acostarme. Mañana, en cuanto pueda informo de la visita. Cruzad los dedos.
Hoy estoy de buen humor. Que tenga un cigarro a mano y una heineken puede que ayuden pero hay más cosas. Y no, no es porque me haya leido otro libro de Marian Keyes (sip, esos que todo el mundo critica) ni porque hoy, felizmente, he podido llegar a casa sin pasar por las habituales etapas de: borracho - perdida de autobús - taxi que me cuesta un ojo de la cara. Nooooooo...
Lo que pasa es que mañana tengo una cita. Una cita maravillosa por la mañana. He quedado con Tirso a las 11:30 en Atocha y no, esa no es la parte emocionante. En realidad, aunque adoro a Tirso, siempre me cae algún comentario que hiere mi sensibilidad ("pues eres una narcisista...", "pues esos informes que haces, y que tanto te cuestan, son sólo copiar y pegar...", "pues tienes granos... "Un primor de chico). Y que conste que luego, muy a mi pesar, me hace pensar y a veces, muchas, le doy la razón (pero en el fondo, muy en el fondo y sin reconocerlo) Es útil esto de la crítica... uf! pero cómo escuece!!
Lo que tiene de emocionante mi cita es que...(redoble de tambores) ES PARA VER UN PISO!! No quiero gafarlo pero reconozco que estoy emocionada. Podría ser este... si, podría ser.
He visto fotos y las habitaciones gozan de saludables ángulos rectos. La cocina, es una cocina de verdad, no de las de Famobil. Es exterior (luz!!! mucha luz!!) y está reformado. Lo mejor es la zona, al lado de Atocha. Sinceramente, parece, si no perfecto, si bastante aceptable.
Sólo tiene 3 pegas:
- Se pasa un poco del presupuesto. Supera en 50 euros el máximo que pensábamos pagar.
- Una de las habitaciones no tiene ventana, la de Tirso concretamente (si, ya lo he decidido)
- No lo hemos visto. Esto significa, que pueden habitar cucarachas (uhmmm... proteinas para la época de vacas flacas..) , que puede estar lleno de agujeros (Unos poster bien puestos y...) o que puede tener a una anciano dentro al que le quede poco, pero no suficiente, para morir. Si, así, de mal se puede poner la cosa. Eso, o que empiecen a criticarnos por no ser pareja o por no tener ya 4 retoños.
Eso si, quiero que lo vacien de muebles. Tiene un sofá asqueroso, acompañado de una mesa asquerosa y de unas sillas asquerosas. Y lo peor: tiene colchones y Camas. Y direis que soy repipi o muy tiquismiquis... pero quiero mi cama a estrenar, paso de dormir en una cama de segunda mano. A saber lo que se ha hecho en ella o quien habrá dormido... Puag! Prefiero las cucarachas.
Son ahora mismo las 1000 de la noche. Creo que es hora de acostarme. Mañana, en cuanto pueda informo de la visita. Cruzad los dedos.
miércoles 1 de agosto de 2007
El Regreso
Este año, he pasado el día de mi cumpleaños en la playa, arropada por las olas y tostándome al Sol.
Al volver, he dejado atrás una semana de buen tiempo y relajación para encontrar aquí, de nuevo, los problemas de siempre. Nada que me encumbre como mártir, por supuesto, problemas como los de todo el mundo. Que si llego a las tres de la mañana de trabajar, que si odio a mis jefes, que si no encuentro piso…
Mi búsqueda de un hogar sigue donde la deje. El 80% de los pisos a los que llamamos están alquilados, y el resto pertenecen a la categoría de “dos dormitorios” quiere decir “dos estancias” (una habitación y un salón).
He visto cosas que no creeríais. Una cocina tipo hornillo para el campo, puesta en el pasillo. Techos que tocan el suelo… Abuhardillado, para vuestra información, quiere decir “casa habitable exclusivamente por seres reptantes”. Vamos, que si te acuestas con alguien te arriesgas a decapitarle en medio de la pasión.
Incluso hemos visto otra casa con habitaciones sin ángulos rectos. Lo trapezoidal esta de moda.
Además, y para no perder las buenas costumbres, ayer perdí el metro. Cuando llegué al andén de Gran Vía se había marchado mi carroza. Mierda. Un venezolano muy despistado se lamentaba también en el andén desierto. Me había preguntado minutos antes si lograría coger la línea 5. No sabía como iba a llegar a su casa…Para completar el cuadro, apareció otro hombre preguntando si ya se había ido el último. Parecíamos los supervivientes que se quedan atrás, siempre los hay, los que no pudieron ser evacuados.
Yo le conocía y él me reconoció también. Otra noche, en otro metro, me recitó Don Juan y algunos poemas que yo no conocía. También me dijo, aquel día, que lo de las lesbianas no era normal. Fue el día del orgullo, cuando me perdí toda la fiesta por estar trabajando.
Terminé caminando con el venezolano hasta Cibeles, y tomamos juntos el autobús. El me contaba cosas de allí y de aquí, lo que le llamaba la atención de España, donde sólo lleva un mes. Era agradable, buen conversador, interesante y educado. Cuando le dejé en su casa me pidió el teléfono y no se lo di. No se si hice bien… la verdad.
Ahora que soy un año más vieja, he retomado antiguos propósitos. He hecho una lista con ellos y, acto seguido, la he perdido, ni idea de donde puede estar. Yo soy así. De momento, he conseguido no agobiarme con la celebración de mi cumple, algo que me ocurre invariablemente cada año. Esta vez, sencillamente, no lo organizo yo. He conseguido un asistente guapo y gay, cómo en las películas. Es él quien ha buscado un sitio fabuloso y quien está, probablemente en este mismo momento, enviando las invitaciones con ribetes plateados. Un amor.
Para terminar, que luego hay gente malvada por el mundo que dice que hago entradas muy largas… (¿Largas?? ¿yo? Tendrá valor!!!) os dejo con unas fotografías de los extraterrestres (pacíficos) con los que me he cruzado esta semana en la playa. Obviamente, pretendían pasar por veraneantes cualesquiera, pero mi experta mirada los descubrió.
…Yo creo qu
é sobran los comentarios. 
Al volver, he dejado atrás una semana de buen tiempo y relajación para encontrar aquí, de nuevo, los problemas de siempre. Nada que me encumbre como mártir, por supuesto, problemas como los de todo el mundo. Que si llego a las tres de la mañana de trabajar, que si odio a mis jefes, que si no encuentro piso…
Mi búsqueda de un hogar sigue donde la deje. El 80% de los pisos a los que llamamos están alquilados, y el resto pertenecen a la categoría de “dos dormitorios” quiere decir “dos estancias” (una habitación y un salón).
He visto cosas que no creeríais. Una cocina tipo hornillo para el campo, puesta en el pasillo. Techos que tocan el suelo… Abuhardillado, para vuestra información, quiere decir “casa habitable exclusivamente por seres reptantes”. Vamos, que si te acuestas con alguien te arriesgas a decapitarle en medio de la pasión.
Incluso hemos visto otra casa con habitaciones sin ángulos rectos. Lo trapezoidal esta de moda.
Además, y para no perder las buenas costumbres, ayer perdí el metro. Cuando llegué al andén de Gran Vía se había marchado mi carroza. Mierda. Un venezolano muy despistado se lamentaba también en el andén desierto. Me había preguntado minutos antes si lograría coger la línea 5. No sabía como iba a llegar a su casa…Para completar el cuadro, apareció otro hombre preguntando si ya se había ido el último. Parecíamos los supervivientes que se quedan atrás, siempre los hay, los que no pudieron ser evacuados.
Yo le conocía y él me reconoció también. Otra noche, en otro metro, me recitó Don Juan y algunos poemas que yo no conocía. También me dijo, aquel día, que lo de las lesbianas no era normal. Fue el día del orgullo, cuando me perdí toda la fiesta por estar trabajando.
Terminé caminando con el venezolano hasta Cibeles, y tomamos juntos el autobús. El me contaba cosas de allí y de aquí, lo que le llamaba la atención de España, donde sólo lleva un mes. Era agradable, buen conversador, interesante y educado. Cuando le dejé en su casa me pidió el teléfono y no se lo di. No se si hice bien… la verdad.
Ahora que soy un año más vieja, he retomado antiguos propósitos. He hecho una lista con ellos y, acto seguido, la he perdido, ni idea de donde puede estar. Yo soy así. De momento, he conseguido no agobiarme con la celebración de mi cumple, algo que me ocurre invariablemente cada año. Esta vez, sencillamente, no lo organizo yo. He conseguido un asistente guapo y gay, cómo en las películas. Es él quien ha buscado un sitio fabuloso y quien está, probablemente en este mismo momento, enviando las invitaciones con ribetes plateados. Un amor.
Para terminar, que luego hay gente malvada por el mundo que dice que hago entradas muy largas… (¿Largas?? ¿yo? Tendrá valor!!!) os dejo con unas fotografías de los extraterrestres (pacíficos) con los que me he cruzado esta semana en la playa. Obviamente, pretendían pasar por veraneantes cualesquiera, pero mi experta mirada los descubrió.
…Yo creo qu
é sobran los comentarios. 
jueves 19 de julio de 2007
Un día en el Circo
Me levanto muy pronto para ir de excursión. Hemos quedado para visitar un pequeño planeta donde anuncian un espectáculo muy vistoso y original. Una mezcla entre el circo romano y "humor amarillo".
Me siento con mis colegas en una de esas gradas incómodas. Parece las ventas en un día de concierto. Cocacola chorreando por los asientos, que están duros como piedras y el sol pegando fuerte. No tengo gorra que me proteja pero si un parasol de esos que venden en los chinos.
Los que son tocados (quien dice tocados dice casi troceados) por uno de los monstruos, se convierte en monstruo también, en virtud de una original mutación. Así, la fila de participantes se muestra ansiosa ante la actuación del resto. Saben que si los otros consursantes logran cruzar sanos y salvos, aumentarán su puntuación y serán rivales más difíciles... pero por otro lado, si fallan, acabarán engrosando la ya nutrida tropa de monstruos mutantes. El último concursante, al final de la nerviosa fila, parece realmente acojonado.
hacen los insectos de las películas. El miedo me puso rígida y olvidé todos los efectos del alcohol. Ya no estaba borracha y sentía frío. Volví sobre mis pasos para encontrar la puerta del local pero comprobé que sólo se abría por dentro. Tendría de rodearlo y entrar por la puerta principal. Me estaba meando, otra vez.
Me siento con mis colegas en una de esas gradas incómodas. Parece las ventas en un día de concierto. Cocacola chorreando por los asientos, que están duros como piedras y el sol pegando fuerte. No tengo gorra que me proteja pero si un parasol de esos que venden en los chinos.
Una extensión gigantesca de tierra despliega ante nuestros ojos mil pruebas absurdas y peligrosas. Alucino con cada una, especialmente aquella en la que tienen que cruzar un corredor plagado de monstruos mutantes. Normalmente, a pesar de su ferocidad, no matan a nadie. Pero si pueden dejarte un garrazo de recuerdo o quedarse en prenda un trocito de tu brazo. Es espeluznande, da asco, da miedo...es digno de ver. No puedo apartar los ojos de la arena.
Grito y aplaudo como la que más.
Ya necesitaba yo un descando, desfogarme un poco.
Ya necesitaba yo un descando, desfogarme un poco.
Los que son tocados (quien dice tocados dice casi troceados) por uno de los monstruos, se convierte en monstruo también, en virtud de una original mutación. Así, la fila de participantes se muestra ansiosa ante la actuación del resto. Saben que si los otros consursantes logran cruzar sanos y salvos, aumentarán su puntuación y serán rivales más difíciles... pero por otro lado, si fallan, acabarán engrosando la ya nutrida tropa de monstruos mutantes. El último concursante, al final de la nerviosa fila, parece realmente acojonado.
No es esta la única prueba. También está la clásica de las hamburguesas y una en la que tienes que lanzarte contra una puerta. Sólo un umbral conduce a la victoria, pero no saben cual es. Detrás de algunas puertas hay horrores innombrables, en otra un lago cuyo poder es convertir a la persona en chica (si ya eres una tía, te conviertes en un panda)
Hay un sin fin de pruebas pero, en una en concreto, sacan a un voluntario del público. Hay un foco que recorre las caritas espectantes en las gradas y tras unos agónicos minutos, se para en alguien. Su cara aparece a la vista de todos en un monitor gigante, desde el cual se retransmite todo lo que ocurre. A mi el foco me señaló, pero yo estaba despegando un chicle de las chanclas y ni me enteré asi que, intentando enmendar el error, el haz de luz corrige su trayectoria y señala a Irene, la chica sentada a mi lado.
Es menuda, con el pelo oscuro cortado en una discreta melenita y la piel muy blanca. Por debajo de su flequillo los ojos se le iluminan por la emoción. Parece entusiasmada con la suerte que ha tenido. De repente, y sin aviso ninguno, se levanta rapidamente de su asiento y me arrastra con ella.
Hay un sin fin de pruebas pero, en una en concreto, sacan a un voluntario del público. Hay un foco que recorre las caritas espectantes en las gradas y tras unos agónicos minutos, se para en alguien. Su cara aparece a la vista de todos en un monitor gigante, desde el cual se retransmite todo lo que ocurre. A mi el foco me señaló, pero yo estaba despegando un chicle de las chanclas y ni me enteré asi que, intentando enmendar el error, el haz de luz corrige su trayectoria y señala a Irene, la chica sentada a mi lado.
Es menuda, con el pelo oscuro cortado en una discreta melenita y la piel muy blanca. Por debajo de su flequillo los ojos se le iluminan por la emoción. Parece entusiasmada con la suerte que ha tenido. De repente, y sin aviso ninguno, se levanta rapidamente de su asiento y me arrastra con ella.
Cogida de su mano, llegamos al lado del presentador que, como en un circo de los más rancios, explica la prueba, a grito pelao (¿para que cojones lleva micrófono?), cómo si nuestra vida fuese a pender de un hilo. A mi me entra el miedo y, cómo no, las ganas de hacer pis (es por los nervios...)
En realidad, se trata de montar en una especie de montaña rusa que va rapídísimo y que te lleva por aros de fuego, cataratas donde hay hadas que te tiran del pelo y, por supuesto, montruos mutantes con tentáculos y los dientes afilados, como enormes máquinas de cortar mortadela. Parece peligroso... pero sólo lo parece. En realidad, nunca pondrían la vida de los turistas en peligro. Este rumboso espectáculo es uno de los grandes atractivos que tiene el planeta y el turismo estelar es una fuente de ingresos que hay que mimar.
Casi se me desencaja la mandíbula de tanto gritar, los ojos me dieron cien vueltas y estuve a punto de vomitarle a Irene encima. La gente, cuando pasábamos por su lado a toda velocidad, casi rozándoles, nos lanzaba cacahuetes, palomitas y latas de refresco. Menudos cafres!
Al terminar el espectáculo, decidimos que antes de volver a casa tomariamos algo en una taberna cercana. Ya era de noche, y las emociones del día habían tenido que esperar, impacientes, sentadas en la fría piedra de los asientos, hasta que terminó el concurso. Necesitaban expresarse...
Por cierto, el espectáculo se saldo sin ningún muerto. Dos se mearon encima, una mujer perdió una pierna y otra perdió una antena. Pero no fue nada grave en realidad.
Cuando llegamos a la taberna, "Melaza de Klingon" se llamaba, pudimos por fin comentar lo sucedido y repetir las anécdotas del día una media de 100 veces. Porque es lo que suele pasar, que comentas lo mismo una y otra vez cómo sacándole todo el jugo. Exprimiendo el momento al máximo y disfrutando aunque lo has oido mucha veces y, es más, tu estabas allí y lo viste.
Es taaaaannn emocionante!!!
Lo malo es que, con tanto alcohol, terminamos muy desfasados. El novio de Irene estaba cantando encima de la mesa y tocando la gutarra aerea. Irene estaba coqueteando con el camarero, que era indígena de allí y no entendía como alguien tan pequeño podía acumular aire suficiente para hablar tanto, y tan seguido.
Yo estuve hablando con la familia del camarero, dueños del local. Estuve riendo con los niños y acunando al más pequeño. Los bebes allí, hasta que no alcanzan el año de edad, tiene el tamaño y el aspecto de Rollitos de Primavera. Cómo los que aquí cenamos en el chino.
Son tiernas criaturitas que dormitan y crecen dentro de su pequeño envoltorio de ojaldre.
Empecé a marearme. No debí haber bebido aquello tan picante, no debí picarme con el plutoniano a ver quien bebía más chupitos ni debí contarle aquella anecdota de cuando me pillé el párpado del ojo con la cremallera de un jersey. Pensando esto, salí por la puerta trasera de la taberna y me encontré en el bosque. De día y visto desde la nave no parecía tan amenzador pero ahora, en noche cerrada, era vaporoso y realmente oscuro. Tan frondoso, que desistí de dar un paseo. Sobretodo porque, cómo buena prota de peli de serie B, había dejado mi pistola laser en dios sabe donde (en el baño, con los clinex que me llevé por si no había papel)
Escuché ruidos extraños, chasquidos, aullidos, silvidos, y ese "mimimimimi" que
hacen los insectos de las películas. El miedo me puso rígida y olvidé todos los efectos del alcohol. Ya no estaba borracha y sentía frío. Volví sobre mis pasos para encontrar la puerta del local pero comprobé que sólo se abría por dentro. Tendría de rodearlo y entrar por la puerta principal. Me estaba meando, otra vez.Cuando giré la primera esquina, encontré de frente, a unos metro de mi, un animal enorme, parecido a un lobo pero sin pelo (luego, no era adorable en absoluto). Era una mezcla entre un lobo y un reptil, y tenía una lengua larga y, cómo no, babosa y moqueante. Me quedé paralizada. Empezó a gruñirme y eché a correr.
¡¡MIERDA!! Cual novata, eché a correr hacía el bosque, internándome en la espesura y completamente aterrada. El bebe, sujeto en mi mano, y las chanclas, impidiendo mi avance. Era imposible ser más rápida que él. Que "aquello".
Trepé a un arbol con las últimas fuerzas que me quedaban. No había ramas altas y abajo se juntaron más especímenes de aquellas criaturas. Grité, con mi voz aguda y estridente, con lágrimas en los ojos y sorbiendomé los mocos. Los animales saltaban cada vez más alto y estaban cada vez más furiosos. Casi me alcanzan. Uno enganchó mi pierna y estuve a punto de caer. Seguí gritando y aún lo hice más cuando, en un momento en qué perdí el equilibrio, me balancee peligrosamente sobre la rama y uno de los bicharracos aprovechó para saltar. Agarro entre sus fauces al indefenso bebé-rollito de primavera.
Cuando sus patas apenas tocaban el suelo, la mitad del cuerpo se volatilizó entre un humo azulado. Le habían disparado.
El padre de familia se acerco al arbol y disparando aullentó a las bestias. Mientras yo bajaba, me llamó de todo, me insultó y me gritó. Resumiendo, me dijo que era la jodida turísta más estúpida que había conocido en su vida. Era lógico pensar que hubiese una fauna hostil en aquel planeta y yo, si no hubiese sido tan estúpida, o estado tan borracha, no se me hubiera pasado por la imaginación abandonar la luz, el calor y la seguridad que brindaba la taberna.
El padre de familia se acerco al arbol y disparando aullentó a las bestias. Mientras yo bajaba, me llamó de todo, me insultó y me gritó. Resumiendo, me dijo que era la jodida turísta más estúpida que había conocido en su vida. Era lógico pensar que hubiese una fauna hostil en aquel planeta y yo, si no hubiese sido tan estúpida, o estado tan borracha, no se me hubiera pasado por la imaginación abandonar la luz, el calor y la seguridad que brindaba la taberna.
Cuando llegué el suelo, vi que Irene y Carlos estaba también allí, esperandome tensos y con cara de "ha faltado un pelo".
Me agaché inmediatamente para recoger al rollito de primavera y entonces el tabernero se paró en seco. Comprendió lo que habia sucedido y me arrebató a su retoño.
Di gracias de que hubiese sobrevivido. Se había dañado la crujiente cubierta pero el tierno y delicado contenido estaba intacto y seguía durmiente, ajeno a lo sucedido y soñando con ser de mayor un bateador famoso. Cuando vimos que nada le había sucedido, sonreí al padre aliviada y sentí, en apenas un segundo, su tentáculo rodeando mi cuello. Carlos e Irene gritaban pero el apretaba cada vez más, seguro de que yo merecía la muerte por haber puesto en peligro a su pequeño.
Suerte que Irene había ido al baño después que yo y que, además, ella no bebe. Le apuntó con el arma a la cabeza y tras unos minutos en los que me vi reducida a papilla de Isadora, la presión se aflojó. Me soltó y le obligamos a entregar su pistola volatilizadora. Sin perder más tiempo, temerosos de que alguien más nos echara en falta y la situación se complicara, echamos a correr en dirección a la nave.
Estaba lejos y nosotros estábamos cansados. Detras de nosotros, una orda de indígenas furiosos enterados ya de lo sucedido, nos perseguía gritando. Agitaban como armas lo primero que habían cogido y les acompañaban unos cuantos turistas borrachos y tambaleantes. Debieron pensar, supongo, que era otra atracción del planeta y que una caza de personas en plena madrugada era tan excitante cómo cualquier otra diversión propia de un planeta extraño, auque tuviesen que abandonar (algunos) su bebida en la barra.
Nos dolían los pulmones, las piernas y hasta el alma cuando llegamos a la nave. Ninguno podía hablar. Y cuando pudimos hacerlo, recuperado ya el aliento, nos quedamos en silencio. Pensando.
Pasado un rato, alguien sacó unas cervezas y empezamos a rememorar. Repetimos una y otra vez las anécdotas "¿Viste su cara cuando vió al bebé??" "menuda mierda de cuarto de baño..." "tenía la situación controlada cuando llegasteis..." Cada vez nos reiamos más y nos fuimos relajando.
Seguimos así hasta que llegamos a casa. Y al día siguiente cuando nos volvimos a ver.
Seguimos así hasta que llegamos a casa. Y al día siguiente cuando nos volvimos a ver.
Eso si, otro planeta al que no podríamos volver. De ahora en adelante, me limitaré a la Guía del Ocio para planificar mi fin de semana.
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