A ver, el resumen informativo de estos días.
Bueno... ¿ cómo empezar? por lo tacones, of course. Pues el jueves me puse tacones (rojos y de charol, para más datos) con toda la intención de pasármelo bien, estar irresistible y de buen humor. Pretendía así recuperarme del leve bajon emocional que estaba sufriendo. He de decir, que los tacones no sirvieron para nada, ni para ser irresistible (casi actuaron como un repelente) ni para pasármelo bien. Acabé discutiendo con mi futuro ocmpañero de piso y volviendo a casa más jodida de lo que estaba. Que día... Si lo se me quedo en casa.
La discusión ocupo gran parte de los pensamientos de los días siguientes, en mi cabeza, claro, porque seguro que él ni pensó en mi ( hombres!!!) Al final, se zanjó con lo típico de "todo ha sido un malentendido" y la crisis se ha dado por superada.
En cuanto a los pisos, baste decir que visitamos uno enano y que la gente nos esquiva. Cuando suena el teléfono y ven que somos nosotros, se parten de risa y nos ignoran. "Estos pringados..." piensan, "ni de coña les vamos a enseñar el piso. Cuanta ingenuidad hay en el mundo..."
Y así, nuestra búsqueda se prolonga hasta el infinito y es más dificil ver el final que dejar de fumar.
Pero no todos son malas noticias. Uno de mis mejores amigos se ha quedado libre. Un chico guapo e inteligente, que a mi me tiene loca, ya no tiene novio. El novio (ahora ex-novio) carecía, pobrecillo, de las habilidades necesarias para convivir con alguien tan fantástico. Reconozco que yo también me hubiera sentido un poco insegura con un hombre así, tan deseado y tan maravilloso. Siempre pensando que me lo van a quitar, siempre buscando oportunidades para comérmelo a besos, viendo cómo los demás admiran sun anchas espaldas y su sonrisa de niño bueno... ¡ Y está taaaaaaaaan sexy cuando se pone serio y se enfada!
Y lo digo con conocimiento, que soy su alumna y cuando no llevo los deberes levanta la ceja y... madre mía, ¡que guapo que está!
Como actualmente tengo novia y solamente le tiro los trastos a algunos amigos, no podré aprovechar la oportunidad de ligar con este soltero de oro. No obstante, si alguien está interesado o interesada, puede contactar conmigo y, si doy el visto bueno, se lo presento. Abstenerse tarados y personas con baja autoestima. Gracias.
jueves, 28 de junio de 2007
jueves, 21 de junio de 2007
Receta tonta para estar mejor

El otro día hablaba con mi novia, Amparo, sobre los Problemas de Autoestima. Le comentaba que llevaba dos días bastante deprimidilla y que era, en mi opinión, por puro agotamiento. Ella no me tomó demasiado en serio al principio. Creo que porque empecé mi perorata hablándole de un artículo que acababa de ver en el “Que” (publicación gratuita) sobre el “estrés emocional”. Así que no la culpo. Madre mía, ¡un periodicucho sensacionalista! Lo cutre que soy a veces…
Le expliqué que había demasiadas cosas que me causaban ansiedad (ella no estaba incluida en el paquete, que conste) y que, cómo consecuencia directa, estaba triste y nerviosa. Y cuando estoy “así”, las inseguridades empiezan a fluir por mi organismo cómo un veneno. Rápidamente, me siento cómo una seta. Hundida en el suelo y con la cabeza llena de tierra, tanta que no me deja pensar con claridad.
Todo el mundo tiene inseguridades, eso está claro. Y se encuentra defectos… es evidente, y además saludable. Lo cierto es que la adolescencia sirve para aprender a manejar esas inseguridades en previsión de una supuesta madurez llena de frustraciones. Aprendes a utilizarlas cómo motor de cambio o bien a neutralizarlas cómo los pensamientos irracionales que son. Cuando una ya es adulta puede controlarlas, y yo lo hago. Casi siempre. Cuando estoy agotada y triste (y no es muy a menudo) me cuesta mucho no ceder ante el dulce impulso de la autocompasión y la pasividad. Las inseguridades se convierten en problemas reales cuando te impiden hacer cosas. Cuando no aceptas un trabajo porque temes no ser suficientemente inteligente, cuando no te lanzas a ligar con alguien por dudar de tu físico o cuando te apetece salir a bailar pero no lo haces porque sabes que naciste con las aletas puestas. Ser consciente de las limitaciones nos vuelve prudentes pero el miedo nos bloquea. Y yo odio, odio, odio…a Peter Pan. Y odio no hacer las cosas sólo porque siento miedo o por pura inseguridad. Porque cuando te das cuenta… ¡joder! eso si que fastidia. Eres débil y ñoña, y la has cagado porque estabas acojonada. Así pues, con mi alma de argentina, hago continuos trabajos de introspección, reflexión, documentación y, en definitiva, me miro el ombligo. Todo para detectar lo que no me gusta de mí. Y en caso de que no pueda cambiarlo, evitar que se conviertan en frenos irracionales. Normalmente, como he dicho, lo hago bastante bien.
Pero ayer no, y anteayer tampoco. Y hoy seguía descendiendo hasta que me he puesto a pensar en “cosas que hacen que me sienta mejor”. Y no, no es nada relacionado con el olor de la hierba mojada, ni con sujetar una bola de luz ni con dar gracias por estar viva.
Es mucho más simple. Tacones. Siiiiiiiii… porque a mi lo que me hace feliz es arreglarme y llevar tacones y un vestido bonito. Quedar en un sitio o, mejor aún, que me vengan a recoger para ir a la ópera y después comentarla cenando en un restaurante precioso y suuuuperpijo. Me encanta arreglarme: darme un largo baño caliente de esos para los que nunca tengo tiempo, un baño que incluya mascarilla para el pelo y loción hidratante para el cuerpo. Y no vale aftersun, tiene que ser algo que huela a lavanda o a jazmín o a…a…a flor bonita. Luego maquillarme, convirtiéndome así en supermodelo. Puedo asegurar que aunque en un día normal ni me miraríais (o si, pero por las pintas zarrapastrosas y las ojeras), tras una hora de chapa y pintura estoy bastante presentable. Valla, que estoy guapísima. Quien afirme que una mujer está más guapa al natural, miente o es idiota.
Pero por donde iba…vale, ya. Después hay que vestirse con algo absolutamente deslumbrante que me convertirá, mágicamente, en una mujer esbelta y sofisticada. Y creo, puestos a pedir, que la velada debería incluir un regalo. Las cosas son así, los regalos y las sorpresas me ponen contenta. Sonrío y doy brinquitos que a mi me parecen graciosos y al resto ridículos.
Y debe ser una noche de verano, porque no soporto el frío. En cuanto bajan las temperaturas me pongo de mal humor, refunfuño, gruño y me quejo por todo, porque mi máxima es: “quéjate, que es gratis”. Y en esta noche perfecta, la ciudad debería ser Madrid (soy una persona razonable, no pido…Roma, por ejemplo), u otra igualmente preciosa y con glamour. Una ciudad llena de vida, luces, colores, variedad y cosas curiosas. Una ciudad donde cojas el metro y te encuentres una mariquita en el vagón, dando un paseo para llegar al retiro (mariquita, nunca te olvidaré) Pero sólo en la zona de antiguos e imponentes edificios, donde todo el mundo a mi alrededor se sienta feliz (vale, aquí ya soy menos razonable). Por último, aunque no menos importante, no debe haber nada cutre ni vulgar. Y ya está, en realidad no es tan difícil. Con sólo imaginar esa noche maravillosa, empiezo a ser de nuevo una persona jovial e ilusionada, con ganas de hacer cosas. ¿Parezco superficial? Bueno… he sido un musgo y una seta. Creo que puedo permitírmelo.
Le expliqué que había demasiadas cosas que me causaban ansiedad (ella no estaba incluida en el paquete, que conste) y que, cómo consecuencia directa, estaba triste y nerviosa. Y cuando estoy “así”, las inseguridades empiezan a fluir por mi organismo cómo un veneno. Rápidamente, me siento cómo una seta. Hundida en el suelo y con la cabeza llena de tierra, tanta que no me deja pensar con claridad.
Todo el mundo tiene inseguridades, eso está claro. Y se encuentra defectos… es evidente, y además saludable. Lo cierto es que la adolescencia sirve para aprender a manejar esas inseguridades en previsión de una supuesta madurez llena de frustraciones. Aprendes a utilizarlas cómo motor de cambio o bien a neutralizarlas cómo los pensamientos irracionales que son. Cuando una ya es adulta puede controlarlas, y yo lo hago. Casi siempre. Cuando estoy agotada y triste (y no es muy a menudo) me cuesta mucho no ceder ante el dulce impulso de la autocompasión y la pasividad. Las inseguridades se convierten en problemas reales cuando te impiden hacer cosas. Cuando no aceptas un trabajo porque temes no ser suficientemente inteligente, cuando no te lanzas a ligar con alguien por dudar de tu físico o cuando te apetece salir a bailar pero no lo haces porque sabes que naciste con las aletas puestas. Ser consciente de las limitaciones nos vuelve prudentes pero el miedo nos bloquea. Y yo odio, odio, odio…a Peter Pan. Y odio no hacer las cosas sólo porque siento miedo o por pura inseguridad. Porque cuando te das cuenta… ¡joder! eso si que fastidia. Eres débil y ñoña, y la has cagado porque estabas acojonada. Así pues, con mi alma de argentina, hago continuos trabajos de introspección, reflexión, documentación y, en definitiva, me miro el ombligo. Todo para detectar lo que no me gusta de mí. Y en caso de que no pueda cambiarlo, evitar que se conviertan en frenos irracionales. Normalmente, como he dicho, lo hago bastante bien.
Pero ayer no, y anteayer tampoco. Y hoy seguía descendiendo hasta que me he puesto a pensar en “cosas que hacen que me sienta mejor”. Y no, no es nada relacionado con el olor de la hierba mojada, ni con sujetar una bola de luz ni con dar gracias por estar viva.
Es mucho más simple. Tacones. Siiiiiiiii… porque a mi lo que me hace feliz es arreglarme y llevar tacones y un vestido bonito. Quedar en un sitio o, mejor aún, que me vengan a recoger para ir a la ópera y después comentarla cenando en un restaurante precioso y suuuuperpijo. Me encanta arreglarme: darme un largo baño caliente de esos para los que nunca tengo tiempo, un baño que incluya mascarilla para el pelo y loción hidratante para el cuerpo. Y no vale aftersun, tiene que ser algo que huela a lavanda o a jazmín o a…a…a flor bonita. Luego maquillarme, convirtiéndome así en supermodelo. Puedo asegurar que aunque en un día normal ni me miraríais (o si, pero por las pintas zarrapastrosas y las ojeras), tras una hora de chapa y pintura estoy bastante presentable. Valla, que estoy guapísima. Quien afirme que una mujer está más guapa al natural, miente o es idiota.
Pero por donde iba…vale, ya. Después hay que vestirse con algo absolutamente deslumbrante que me convertirá, mágicamente, en una mujer esbelta y sofisticada. Y creo, puestos a pedir, que la velada debería incluir un regalo. Las cosas son así, los regalos y las sorpresas me ponen contenta. Sonrío y doy brinquitos que a mi me parecen graciosos y al resto ridículos.
Y debe ser una noche de verano, porque no soporto el frío. En cuanto bajan las temperaturas me pongo de mal humor, refunfuño, gruño y me quejo por todo, porque mi máxima es: “quéjate, que es gratis”. Y en esta noche perfecta, la ciudad debería ser Madrid (soy una persona razonable, no pido…Roma, por ejemplo), u otra igualmente preciosa y con glamour. Una ciudad llena de vida, luces, colores, variedad y cosas curiosas. Una ciudad donde cojas el metro y te encuentres una mariquita en el vagón, dando un paseo para llegar al retiro (mariquita, nunca te olvidaré) Pero sólo en la zona de antiguos e imponentes edificios, donde todo el mundo a mi alrededor se sienta feliz (vale, aquí ya soy menos razonable). Por último, aunque no menos importante, no debe haber nada cutre ni vulgar. Y ya está, en realidad no es tan difícil. Con sólo imaginar esa noche maravillosa, empiezo a ser de nuevo una persona jovial e ilusionada, con ganas de hacer cosas. ¿Parezco superficial? Bueno… he sido un musgo y una seta. Creo que puedo permitírmelo.
miércoles, 20 de junio de 2007
Un mal día
Ayer anularon la cita que tenía para ver un piso cuando ya estaba de camino. Llamé para confirmar y me explicaron que estaba alquilado.
Decepcionada, compré el Segunda Mano y pasé el resto del día llamando a posibles caseros. Sólo una pausa:
Recorrí toda la calle Velázquez bajo el sol de las 14:30 h. Caminamos durante siglos para ver un piso que, milagro, SI podían enseñarnos esa misma mañana. Resultó ser pequeño y cutre. La propietaria era rubia oxigenada y tenía la piel naranja de rayos uva. Se adornaba con un traje blanco y un collar de perlas gigantes. No paraba de decir que el piso tenía mucha luz, que se lo había enseñado esa misma mañana a 14 personas, y que todas estaban ya buscando el cuerno de un unicornio dorado. La primera pareja que lo encontrase optaría al piso y tendría la oportunidad de ofrecerle a naranjito lo siguiente:
- Dos meses de fianza (1740 euros)
- un aval de un año (10440 euros)
- los trámites del aval (150 euros)
- un seguro de hogar obligatorio (120 euros)
- una señal de 600 euros. - ver mi cara en aquel momento… no tiene precio.
Odié el puñetero piso. Cuando le dijimos que no éramos pareja sugirió que uno durmiera en el salón y el otro en la habitación de matrimonio (¿?) Hasta ella se daba cuenta de que la otra habitación, “la del bebé” antes de decepcionarla, sólo servía para guardar una fregona (o un bebé pequeñísimo)
Nos fuimos a la base de superhéroes, mi lugar de trabajo. Una vez allí y empecé a llamar, y llamar y llamar… y llamar. No, no puedo verlo por la tarde. No, mi compañero no es mi novio, no, no me parece raro vivir con un amigo, si, soy ordenada, si, ahora vivo con mis padres, si, somos gente seria, si, puedo visitarlo el viernes a las 9 de la noche, claro, un aval de un año… si, soy heterosexual y católica prácticante, por supuesto que llevaré mis últimas pruebas médicas a ver el piso, si, de verdad que soy virgen, y muda, nunca hago ningún ruido…
He conseguido 4 citas para el viernes. Y uno de los pisos tiene solo 30 metros. Estoy convencida de que para cuando valla a verlos ya estarán alquilados casi todos, salvo aquel en el que intenten drogarnos para vender nuestros órganos. No, no me siento optimista. De hecho mi estado de animo respecto a todo me sitúa hoy en la categoría de musgo. Está demasiado abajo para que le llegue bien la luz.
Decepcionada, compré el Segunda Mano y pasé el resto del día llamando a posibles caseros. Sólo una pausa:
Recorrí toda la calle Velázquez bajo el sol de las 14:30 h. Caminamos durante siglos para ver un piso que, milagro, SI podían enseñarnos esa misma mañana. Resultó ser pequeño y cutre. La propietaria era rubia oxigenada y tenía la piel naranja de rayos uva. Se adornaba con un traje blanco y un collar de perlas gigantes. No paraba de decir que el piso tenía mucha luz, que se lo había enseñado esa misma mañana a 14 personas, y que todas estaban ya buscando el cuerno de un unicornio dorado. La primera pareja que lo encontrase optaría al piso y tendría la oportunidad de ofrecerle a naranjito lo siguiente:
- Dos meses de fianza (1740 euros)
- un aval de un año (10440 euros)
- los trámites del aval (150 euros)
- un seguro de hogar obligatorio (120 euros)
- una señal de 600 euros. - ver mi cara en aquel momento… no tiene precio.
Odié el puñetero piso. Cuando le dijimos que no éramos pareja sugirió que uno durmiera en el salón y el otro en la habitación de matrimonio (¿?) Hasta ella se daba cuenta de que la otra habitación, “la del bebé” antes de decepcionarla, sólo servía para guardar una fregona (o un bebé pequeñísimo)
Nos fuimos a la base de superhéroes, mi lugar de trabajo. Una vez allí y empecé a llamar, y llamar y llamar… y llamar. No, no puedo verlo por la tarde. No, mi compañero no es mi novio, no, no me parece raro vivir con un amigo, si, soy ordenada, si, ahora vivo con mis padres, si, somos gente seria, si, puedo visitarlo el viernes a las 9 de la noche, claro, un aval de un año… si, soy heterosexual y católica prácticante, por supuesto que llevaré mis últimas pruebas médicas a ver el piso, si, de verdad que soy virgen, y muda, nunca hago ningún ruido…
He conseguido 4 citas para el viernes. Y uno de los pisos tiene solo 30 metros. Estoy convencida de que para cuando valla a verlos ya estarán alquilados casi todos, salvo aquel en el que intenten drogarnos para vender nuestros órganos. No, no me siento optimista. De hecho mi estado de animo respecto a todo me sitúa hoy en la categoría de musgo. Está demasiado abajo para que le llegue bien la luz.
domingo, 17 de junio de 2007
No soy nada discreta...

Bueno, bueno.... Acabo de quedarme ojiplática al descubrir que TENGO COMENTARIOS EN MI BLOG!!
Probablemente esté relacionado con haberles contado lo de mi blog a mis amigos, y que sean estos los que han escrito... pero igualmente me hace ilusión. No se me da bien hacerme la interesante y adoptar una actitud indiferente (...de esas que tanto admiro)
¡Viva! viva!!!!! tengo comentarios, alguien lee mi blog!!
Les hable de mi retoño el mismo día que nació, pero ya por la noche, tomando unas cervecitas. No fui capaz de conducirme con discreción... tenía que contarle a alguien la novedad. Como una niña pequeña, interrumpí una conversación diciendo "¿ A qué no sabéis que he hecho?!!" Se mostraron ligeramente sorprendidos (aunque no correspondieron mi entusiasmo infantil...rancios) y me hicieron las preguntas de rigor:
Ellos: ¿y cómo se llama?
Yo: "1984...porque era el año del futuro". Pero tenéis que buscarlo por "porque lo era" ya que no me dejaban poner el título en la dirección. La opción que me ofrecían era " El Ano del Futuro" y me pareció demasiado intimista para ser mi primer blog.
"¿Y qué plantilla has elegido?
"La de todo el mundo" dijo alguien. "LA NEGRA..." dijeron todos al unísono. Empecé a desanimarme.
Ellos: y los títulos en verde, ¿no?
Yo: Noooooooooo... (SI, definitivamente si)
Me desanimé a un más.
Ellos: ¿y cómo se llama tu primera entrada? "
Yo: ....se llama...."Mi Primera Entrada" .
Ellos: Ya...muy original...
Probablemente esté relacionado con haberles contado lo de mi blog a mis amigos, y que sean estos los que han escrito... pero igualmente me hace ilusión. No se me da bien hacerme la interesante y adoptar una actitud indiferente (...de esas que tanto admiro)
¡Viva! viva!!!!! tengo comentarios, alguien lee mi blog!!
Les hable de mi retoño el mismo día que nació, pero ya por la noche, tomando unas cervecitas. No fui capaz de conducirme con discreción... tenía que contarle a alguien la novedad. Como una niña pequeña, interrumpí una conversación diciendo "¿ A qué no sabéis que he hecho?!!" Se mostraron ligeramente sorprendidos (aunque no correspondieron mi entusiasmo infantil...rancios) y me hicieron las preguntas de rigor:
Ellos: ¿y cómo se llama?
Yo: "1984...porque era el año del futuro". Pero tenéis que buscarlo por "porque lo era" ya que no me dejaban poner el título en la dirección. La opción que me ofrecían era " El Ano del Futuro" y me pareció demasiado intimista para ser mi primer blog.
"¿Y qué plantilla has elegido?
"La de todo el mundo" dijo alguien. "LA NEGRA..." dijeron todos al unísono. Empecé a desanimarme.
Ellos: y los títulos en verde, ¿no?
Yo: Noooooooooo... (SI, definitivamente si)
Me desanimé a un más.
Ellos: ¿y cómo se llama tu primera entrada? "
Yo: ....se llama...."Mi Primera Entrada" .
Ellos: Ya...muy original...
Bueno, no se puede crear a gusto de todos. Pero es genial descubrir que han entrado y han puesto comentarios. ¡Alguien lee mi blog!!!
Sois más majos...
Y ahora, la explicación del título del blog, que cómo "Sorpresa" sería un poco cutre:
Desde pequeña he leído unos comics de Ciencia Ficción que se llamaban 1984. Una especie de revista con relatos - comics cortos y futuristas que siempre me ha encantado. Cuando le pregunté a mi padre porque se llamaban "1984" siendo este un año que, obviamente, no tenia nada que ver con naves espaciales y mundos postapocalípticos, me explicó que era un año en que se suponía estaríamos en "el futuro". Cómo cuando de pequeños pensábamos que en el 2001 iríamos montados en patinetes voladores... Y ya ves.
En cuanto aprenda a insertar imágenes pondré un foto de alguna de sus portadas. Eran geniales... Los que aún no sepáis de que hablo quedaréis maravillados y maravilladas.
Desde pequeña he leído unos comics de Ciencia Ficción que se llamaban 1984. Una especie de revista con relatos - comics cortos y futuristas que siempre me ha encantado. Cuando le pregunté a mi padre porque se llamaban "1984" siendo este un año que, obviamente, no tenia nada que ver con naves espaciales y mundos postapocalípticos, me explicó que era un año en que se suponía estaríamos en "el futuro". Cómo cuando de pequeños pensábamos que en el 2001 iríamos montados en patinetes voladores... Y ya ves.
En cuanto aprenda a insertar imágenes pondré un foto de alguna de sus portadas. Eran geniales... Los que aún no sepáis de que hablo quedaréis maravillados y maravilladas.
ya está, ya he logrado añadir una imagen!
Muchas gracias por los comentarios.
Muchas gracias por los comentarios.
Piratas del Caribe
Hasta hace un año, más o menos, pensaba que el mundo se dividía en 2 clases de personas: las que tomaban cola-cao y las que tomaban Neskwik. Yo soy de las primeras.
Ahora, con la madurez, veo que hay divisiones mucho más sutiles e importantes si cabe. Dentro de mi generación, distingo entre los Inteligentes y los Románticos. Los primeros, estudiaron una ingeniería o, mejor aún, FP (Formación Profesional) Ahora tienen trabajos con sueldos aceptables. Los Románticos en cambio (y románticos aquí es un eufemismo de Ingenuos) estudiaron una larga carrera universitaria de letras o humanidades. Estos, trabajan ahora en videoclubes, supermercados o Mc Donnalds pensando que sólo es un bache (de unos años) y que en un futuro encontrarán algo “de lo suyo” si es que esos puestos existieron alguna vez. Yo pertenezco a esta segunda categoría.
Empecé siendo superheroina para compaginarlo con los estudios. Podía ir a las clases por la mañana y salvar gatitos por la tarde. Con el tiempo, he pasado de impedir que los niños se electrocuten con los enchufes a salvar el mundo con cierta regularidad, pero mi precaria situación laboral no ha mejorado. Naturalmente, al principio yo quería ser una súper-villana totalmente maligna. Hay muchos motivos que convierten a “las malas” en la mejor opción:
1) El negro adelgaza. Es mucho más elegante y sofisticado que los trajes de colorines horteras que además, reconozcámoslo, recuerdan a aquellos horripilantes chándal de tactel con brillantes colores (que en algún momento de nuestra infancia nos gustó llevar) Puag!!
2) Ser maligna es muy molon. Te codeas con los supermalignos que no viven en cuevas ni bases ocultas sino que tienen jet privados y te invitan a fiestas de muchimillonarios. Se codean con los grandes empresarios y te regalan diamantes. Tienes siempre armas sofisticadas y visten trajes elegantes de los mejores diseñadores. En general es así, al menos los malos que merecen la pena.
3) Son más glamourosas. Las villanas tienen siempre un aire a lo Marlene Dietrich y guardan un amor inconfesable hacia algún apuesto Héroe al que, si pudiesen, se cargarías de todas formas. Son mujeres fatales. Las malas de toda la vida siempre han sido activas, inteligentes, mujeres de armas tomar que urden planes increíblemente ingeniosos. Ejemplos clásicos: la sirenita era un poco lerda pero Ursula era la caña. La bella narcoléptica espera que la salve el príncipe pero Maléfica, mucho más resolutiva, urde un plan increíble, dirige su propio negocio, su castillo con mano dura, lleva un traje alucinante y se conserva estupendamente. Las supuestas heroínas eran damiselas en apuros que adoptaban papeles pasivos, mientras que sus antagonistas eran inteligentes y no se cortaban un pelo en hacer lo que les diera la gana. Y lo hacían muy requetebién.
4) Libertad de movimientos. Los buenos siempre tienen traumas: que si mataron a mi tío Ben por mi culpa, que si de pequeña perdí a mis padres, que si soy ciego…Y para colmo entre lo de respetar la ley, respetar la vida humana o alienígena y ser vegetarianos no pueden hacer nada los pobres. Como villana, no temes a los “efectos colaterales” de tu maldad, vives sin demasiados escrúpulos y luchas por la libertad ( como los piratas del Caribe). Además no eres una sosa atormentada sino alguien con mucho sentido del humor.
Total, que esta claro, ¿no? Pues no. Porque resulta que para ser un Malo, tienes que hacer unas oposiciones chunguísimas y tener ya algunos posibles. O un puñetero FP, porque dicen que sales más preparado para el mundo laboral que un estudiantillo de mierda con carpetas y carpetas de apuntes…Si eres una pringada cómo yo, te queda sólo el sufrido camino del Héroe. Y aquí me hallo, agotada totalmente de mantener la línea para entrar en el traje y de salvar el universo un día si y otro también. Para colmo, cómo no tengo coche ni carné de conducir pierdo muchísimo tiempo yendo y viniendo…
Ahora, con la madurez, veo que hay divisiones mucho más sutiles e importantes si cabe. Dentro de mi generación, distingo entre los Inteligentes y los Románticos. Los primeros, estudiaron una ingeniería o, mejor aún, FP (Formación Profesional) Ahora tienen trabajos con sueldos aceptables. Los Románticos en cambio (y románticos aquí es un eufemismo de Ingenuos) estudiaron una larga carrera universitaria de letras o humanidades. Estos, trabajan ahora en videoclubes, supermercados o Mc Donnalds pensando que sólo es un bache (de unos años) y que en un futuro encontrarán algo “de lo suyo” si es que esos puestos existieron alguna vez. Yo pertenezco a esta segunda categoría.
Empecé siendo superheroina para compaginarlo con los estudios. Podía ir a las clases por la mañana y salvar gatitos por la tarde. Con el tiempo, he pasado de impedir que los niños se electrocuten con los enchufes a salvar el mundo con cierta regularidad, pero mi precaria situación laboral no ha mejorado. Naturalmente, al principio yo quería ser una súper-villana totalmente maligna. Hay muchos motivos que convierten a “las malas” en la mejor opción:
1) El negro adelgaza. Es mucho más elegante y sofisticado que los trajes de colorines horteras que además, reconozcámoslo, recuerdan a aquellos horripilantes chándal de tactel con brillantes colores (que en algún momento de nuestra infancia nos gustó llevar) Puag!!
2) Ser maligna es muy molon. Te codeas con los supermalignos que no viven en cuevas ni bases ocultas sino que tienen jet privados y te invitan a fiestas de muchimillonarios. Se codean con los grandes empresarios y te regalan diamantes. Tienes siempre armas sofisticadas y visten trajes elegantes de los mejores diseñadores. En general es así, al menos los malos que merecen la pena.
3) Son más glamourosas. Las villanas tienen siempre un aire a lo Marlene Dietrich y guardan un amor inconfesable hacia algún apuesto Héroe al que, si pudiesen, se cargarías de todas formas. Son mujeres fatales. Las malas de toda la vida siempre han sido activas, inteligentes, mujeres de armas tomar que urden planes increíblemente ingeniosos. Ejemplos clásicos: la sirenita era un poco lerda pero Ursula era la caña. La bella narcoléptica espera que la salve el príncipe pero Maléfica, mucho más resolutiva, urde un plan increíble, dirige su propio negocio, su castillo con mano dura, lleva un traje alucinante y se conserva estupendamente. Las supuestas heroínas eran damiselas en apuros que adoptaban papeles pasivos, mientras que sus antagonistas eran inteligentes y no se cortaban un pelo en hacer lo que les diera la gana. Y lo hacían muy requetebién.
4) Libertad de movimientos. Los buenos siempre tienen traumas: que si mataron a mi tío Ben por mi culpa, que si de pequeña perdí a mis padres, que si soy ciego…Y para colmo entre lo de respetar la ley, respetar la vida humana o alienígena y ser vegetarianos no pueden hacer nada los pobres. Como villana, no temes a los “efectos colaterales” de tu maldad, vives sin demasiados escrúpulos y luchas por la libertad ( como los piratas del Caribe). Además no eres una sosa atormentada sino alguien con mucho sentido del humor.
Total, que esta claro, ¿no? Pues no. Porque resulta que para ser un Malo, tienes que hacer unas oposiciones chunguísimas y tener ya algunos posibles. O un puñetero FP, porque dicen que sales más preparado para el mundo laboral que un estudiantillo de mierda con carpetas y carpetas de apuntes…Si eres una pringada cómo yo, te queda sólo el sufrido camino del Héroe. Y aquí me hallo, agotada totalmente de mantener la línea para entrar en el traje y de salvar el universo un día si y otro también. Para colmo, cómo no tengo coche ni carné de conducir pierdo muchísimo tiempo yendo y viniendo…
viernes, 15 de junio de 2007
Mi primera entrada. Titulo elegido en un alarde de originalidad e ingenio...
Que emoción, qué emoción...
Ya tengo un blog. Ya soy oficialmente una bloguera!!
Ya hace algo así cómo un año que empecé a cotillear las vidas de los demás en sus propios minimundos, y desde entonces, he pensado muchas veces hacerme yo también un blog. Pero cómo muchos de mis propósitos, se quedaba siempre en un leve poso de lo que pudo haber sido. Como cuando me digo que voy a ir al gimnasio, que voy a pintar o que la próxima película que vea lo haré en versión original.
Pero ayer, el poso se juntó con otros posos y frustrada, harta de no hacer nunca nada de lo que me propongo, hoy me he levantado plena de buenas intenciones. El poso ha crecido durante la noche y se ha convertido en una hermosa pelotilla, demasiado grande para ser ignorada. Y aunque hoy no veré ninguna peli en ingles, siento que he cumplido conmigo misma.
El caso es que actualmente estoy buscando piso y en el plazo máximo de un mes habré dejado el nido familiar. Me pareció, al pensarlo, que era el comienzo de una nueva etapa, y creí que sería entretenido empezar un blog desde mi recién estrenado cubil. Al menos, para desahogar las tensiones de la convivencia... Pero esta mañana, de forma espontanea me lo he planteado cómo si fuera una alta ejecutiva de televisión, "Y si en lugar de emitir sólo el reality, publicamos también los castings?"
Y en menos de 5 minutos me ha plantado aquí. Además...¿y si alguien lee mi blog y, casualmente, conoce a una amiga de la prima de su novio que en este preciso instante busca inquilinos para un (precioso y baratísimo) piso en el Centro?? podría pasar... ¿no?
Lo que me planteo ahora es obvio. Y si nadie lee mi blog? es decir... ¿qué hay que hacer ahora? no se si decírselo a la gente que me conoce porque eso impediría ponerles verdes aquí o hablar de mis intimidades... o quizás debería hacerle publicidad en otros blogs... de gente que ni conozco y a la que probablemente le importe un pepino mi blog. O debería comentar en medio de cualquier conversación algo cómo " ... y dices que comiste ayer macarrones? pues yo ayer estuve leyendo el blog de una tarada que está bastante bien..." Tengo dudas. No se si funcionaría.
Bueno, hasta aquí llega el comienzo. Seguiré informándo (o informándome, según valla la cosa)
Ahora voy a investigar las posibilidades del blog.
Ya tengo un blog. Ya soy oficialmente una bloguera!!
Ya hace algo así cómo un año que empecé a cotillear las vidas de los demás en sus propios minimundos, y desde entonces, he pensado muchas veces hacerme yo también un blog. Pero cómo muchos de mis propósitos, se quedaba siempre en un leve poso de lo que pudo haber sido. Como cuando me digo que voy a ir al gimnasio, que voy a pintar o que la próxima película que vea lo haré en versión original.
Pero ayer, el poso se juntó con otros posos y frustrada, harta de no hacer nunca nada de lo que me propongo, hoy me he levantado plena de buenas intenciones. El poso ha crecido durante la noche y se ha convertido en una hermosa pelotilla, demasiado grande para ser ignorada. Y aunque hoy no veré ninguna peli en ingles, siento que he cumplido conmigo misma.
El caso es que actualmente estoy buscando piso y en el plazo máximo de un mes habré dejado el nido familiar. Me pareció, al pensarlo, que era el comienzo de una nueva etapa, y creí que sería entretenido empezar un blog desde mi recién estrenado cubil. Al menos, para desahogar las tensiones de la convivencia... Pero esta mañana, de forma espontanea me lo he planteado cómo si fuera una alta ejecutiva de televisión, "Y si en lugar de emitir sólo el reality, publicamos también los castings?"
Y en menos de 5 minutos me ha plantado aquí. Además...¿y si alguien lee mi blog y, casualmente, conoce a una amiga de la prima de su novio que en este preciso instante busca inquilinos para un (precioso y baratísimo) piso en el Centro?? podría pasar... ¿no?
Lo que me planteo ahora es obvio. Y si nadie lee mi blog? es decir... ¿qué hay que hacer ahora? no se si decírselo a la gente que me conoce porque eso impediría ponerles verdes aquí o hablar de mis intimidades... o quizás debería hacerle publicidad en otros blogs... de gente que ni conozco y a la que probablemente le importe un pepino mi blog. O debería comentar en medio de cualquier conversación algo cómo " ... y dices que comiste ayer macarrones? pues yo ayer estuve leyendo el blog de una tarada que está bastante bien..." Tengo dudas. No se si funcionaría.
Bueno, hasta aquí llega el comienzo. Seguiré informándo (o informándome, según valla la cosa)
Ahora voy a investigar las posibilidades del blog.
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