domingo, 17 de junio de 2007

Piratas del Caribe

Hasta hace un año, más o menos, pensaba que el mundo se dividía en 2 clases de personas: las que tomaban cola-cao y las que tomaban Neskwik. Yo soy de las primeras.
Ahora, con la madurez, veo que hay divisiones mucho más sutiles e importantes si cabe. Dentro de mi generación, distingo entre los Inteligentes y los Románticos. Los primeros, estudiaron una ingeniería o, mejor aún, FP (Formación Profesional) Ahora tienen trabajos con sueldos aceptables. Los Románticos en cambio (y románticos aquí es un eufemismo de Ingenuos) estudiaron una larga carrera universitaria de letras o humanidades. Estos, trabajan ahora en videoclubes, supermercados o Mc Donnalds pensando que sólo es un bache (de unos años) y que en un futuro encontrarán algo “de lo suyo” si es que esos puestos existieron alguna vez. Yo pertenezco a esta segunda categoría.

Empecé siendo superheroina para compaginarlo con los estudios. Podía ir a las clases por la mañana y salvar gatitos por la tarde. Con el tiempo, he pasado de impedir que los niños se electrocuten con los enchufes a salvar el mundo con cierta regularidad, pero mi precaria situación laboral no ha mejorado. Naturalmente, al principio yo quería ser una súper-villana totalmente maligna. Hay muchos motivos que convierten a “las malas” en la mejor opción:

1) El negro adelgaza. Es mucho más elegante y sofisticado que los trajes de colorines horteras que además, reconozcámoslo, recuerdan a aquellos horripilantes chándal de tactel con brillantes colores (que en algún momento de nuestra infancia nos gustó llevar) Puag!!

2) Ser maligna es muy molon. Te codeas con los supermalignos que no viven en cuevas ni bases ocultas sino que tienen jet privados y te invitan a fiestas de muchimillonarios. Se codean con los grandes empresarios y te regalan diamantes. Tienes siempre armas sofisticadas y visten trajes elegantes de los mejores diseñadores. En general es así, al menos los malos que merecen la pena.

3) Son más glamourosas. Las villanas tienen siempre un aire a lo Marlene Dietrich y guardan un amor inconfesable hacia algún apuesto Héroe al que, si pudiesen, se cargarías de todas formas. Son mujeres fatales. Las malas de toda la vida siempre han sido activas, inteligentes, mujeres de armas tomar que urden planes increíblemente ingeniosos. Ejemplos clásicos: la sirenita era un poco lerda pero Ursula era la caña. La bella narcoléptica espera que la salve el príncipe pero Maléfica, mucho más resolutiva, urde un plan increíble, dirige su propio negocio, su castillo con mano dura, lleva un traje alucinante y se conserva estupendamente. Las supuestas heroínas eran damiselas en apuros que adoptaban papeles pasivos, mientras que sus antagonistas eran inteligentes y no se cortaban un pelo en hacer lo que les diera la gana. Y lo hacían muy requetebién.

4) Libertad de movimientos. Los buenos siempre tienen traumas: que si mataron a mi tío Ben por mi culpa, que si de pequeña perdí a mis padres, que si soy ciego…Y para colmo entre lo de respetar la ley, respetar la vida humana o alienígena y ser vegetarianos no pueden hacer nada los pobres. Como villana, no temes a los “efectos colaterales” de tu maldad, vives sin demasiados escrúpulos y luchas por la libertad ( como los piratas del Caribe). Además no eres una sosa atormentada sino alguien con mucho sentido del humor.

Total, que esta claro, ¿no? Pues no. Porque resulta que para ser un Malo, tienes que hacer unas oposiciones chunguísimas y tener ya algunos posibles. O un puñetero FP, porque dicen que sales más preparado para el mundo laboral que un estudiantillo de mierda con carpetas y carpetas de apuntes…Si eres una pringada cómo yo, te queda sólo el sufrido camino del Héroe. Y aquí me hallo, agotada totalmente de mantener la línea para entrar en el traje y de salvar el universo un día si y otro también. Para colmo, cómo no tengo coche ni carné de conducir pierdo muchísimo tiempo yendo y viniendo…

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