Al volver, he dejado atrás una semana de buen tiempo y relajación para encontrar aquí, de nuevo, los problemas de siempre. Nada que me encumbre como mártir, por supuesto, problemas como los de todo el mundo. Que si llego a las tres de la mañana de trabajar, que si odio a mis jefes, que si no encuentro piso…
Mi búsqueda de un hogar sigue donde la deje. El 80% de los pisos a los que llamamos están alquilados, y el resto pertenecen a la categoría de “dos dormitorios” quiere decir “dos estancias” (una habitación y un salón).
He visto cosas que no creeríais. Una cocina tipo hornillo para el campo, puesta en el pasillo. Techos que tocan el suelo… Abuhardillado, para vuestra información, quiere decir “casa habitable exclusivamente por seres reptantes”. Vamos, que si te acuestas con alguien te arriesgas a decapitarle en medio de la pasión.
Incluso hemos visto otra casa con habitaciones sin ángulos rectos. Lo trapezoidal esta de moda.
Además, y para no perder las buenas costumbres, ayer perdí el metro. Cuando llegué al andén de Gran Vía se había marchado mi carroza. Mierda. Un venezolano muy despistado se lamentaba también en el andén desierto. Me había preguntado minutos antes si lograría coger la línea 5. No sabía como iba a llegar a su casa…Para completar el cuadro, apareció otro hombre preguntando si ya se había ido el último. Parecíamos los supervivientes que se quedan atrás, siempre los hay, los que no pudieron ser evacuados.
Yo le conocía y él me reconoció también. Otra noche, en otro metro, me recitó Don Juan y algunos poemas que yo no conocía. También me dijo, aquel día, que lo de las lesbianas no era normal. Fue el día del orgullo, cuando me perdí toda la fiesta por estar trabajando.
Terminé caminando con el venezolano hasta Cibeles, y tomamos juntos el autobús. El me contaba cosas de allí y de aquí, lo que le llamaba la atención de España, donde sólo lleva un mes. Era agradable, buen conversador, interesante y educado. Cuando le dejé en su casa me pidió el teléfono y no se lo di. No se si hice bien… la verdad.
Ahora que soy un año más vieja, he retomado antiguos propósitos. He hecho una lista con ellos y, acto seguido, la he perdido, ni idea de donde puede estar. Yo soy así. De momento, he conseguido no agobiarme con la celebración de mi cumple, algo que me ocurre invariablemente cada año. Esta vez, sencillamente, no lo organizo yo. He conseguido un asistente guapo y gay, cómo en las películas. Es él quien ha buscado un sitio fabuloso y quien está, probablemente en este mismo momento, enviando las invitaciones con ribetes plateados. Un amor.
Para terminar, que luego hay gente malvada por el mundo que dice que hago entradas muy largas… (¿Largas?? ¿yo? Tendrá valor!!!) os dejo con unas fotografías de los extraterrestres (pacíficos) con los que me he cruzado esta semana en la playa. Obviamente, pretendían pasar por veraneantes cualesquiera, pero mi experta mirada los descubrió.
…Yo creo qu
é sobran los comentarios. 






2 comentarios:
Qué suerte! La playita!!
A mi este verano me toca estudiar el MIR... no me voy a tostar más que con los neones de la biblioteca. Buaaa!
Ánimo con el retonno, y besos mil.
http://lacortecelestialdice.blogspot.com/2007/07/amistad.html
este es el post por tu cumplie, espero que te guste!
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