Bienvenidos a otro día en el infierno. O lo que es lo mismo: La Busqueda de un Hogar.
Por sorprendente que parezca, aún no me ha llamado nadie para ofrecerme un precioso piso en el centro, barato y espacioso. Nadie. Una ya no sabe que esperar de la vida...
De momento, me entretengo matando marcianos y supervillanos (lo de matar es relativo, que ya se sabe que luego hay muchas dimensiones alternativas...)
Ayer mismo, por ejemplo, estaba yo en el metro cuando vi que compartía vagón con un hombrecillo joven y con pinta de ingles, que llevaba una maceta en la mano. ¿Una maceta en el metro? Que truco más viejo... Está claro que lo hacía para desviar la atención de sus malignas intenciones. Inmediatamente, le lancé mi mirada más hosca y amenazante (lo que no es decir mucho, la verdad) El chico, sin notar apenas mi presencia, comenzó a hablar con una adorable mujer. Ella, sonriente y risueña (¿sonriente y risueña en un vagón lleno y sin aire acondicionado? Sospechoso…) le contaba al estupefacto villano “las virtudes” de la ortiga (¿infusión de ortiga? Puaggggg...)
En efecto, la siniestra planta era una Ortiga.
Y todo el mundo sabe que las virtudes de la ortiga se reducen a su capacidad para generar anécdotas vergonzosas, y nada más. Algo del tipo “… pues estaba yo en el campo y me tumbé en unas plantas muy monas...y luego parecía que me hubieran pasado por la lijadora” Vamos, que todo el mundo ha hecho alguna vez la gilipollez. Yo incluso decidí jugar a las comiditas (a las comiditas de comer, pervertidos) en el parque partiendo ortigas para hacer “Sopa”. Imaginaos el resultado... fue casi peor que cuando me picó en el pie un pez araña (parecía que me habían amputado la pierna o algo…) o que cuando, con mi natural agilidad, caí entre unas rocas llenas de erizos de mar (cada paso me adentraba más en el universo de los faquires...) o que cuando un insecto gigante, venido obviamente desde el espacio profundo, se infiltro en mi camiseta limpia y me atacó cuando me vestía. Un enorme bicharraco negro con un aguijón gigante enganchado en mi bracito... Fue dramático, un ataque por sorpresa y sin escrúpulo ninguno. ¡En la ropa limpia!! Mimosin nunca volverá a tener la misma credibilidad. Eso desde luego.

Total, que ahí estaba el supuesto inglés escuchando “atentamente” a la buena mujer. Como todos habéis supuesto ya, en realidad se trataba de un asqueroso (bulboso y gelatinoso y... goloso) alienígena invasor, infiltrado y disfrazado, que se estaba comunicando en clave con su contacto en La Tierra. (Por favor.... ¡una ortiga! Era tan obvio...)
Por sorprendente que parezca, aún no me ha llamado nadie para ofrecerme un precioso piso en el centro, barato y espacioso. Nadie. Una ya no sabe que esperar de la vida...
De momento, me entretengo matando marcianos y supervillanos (lo de matar es relativo, que ya se sabe que luego hay muchas dimensiones alternativas...)
Ayer mismo, por ejemplo, estaba yo en el metro cuando vi que compartía vagón con un hombrecillo joven y con pinta de ingles, que llevaba una maceta en la mano. ¿Una maceta en el metro? Que truco más viejo... Está claro que lo hacía para desviar la atención de sus malignas intenciones. Inmediatamente, le lancé mi mirada más hosca y amenazante (lo que no es decir mucho, la verdad) El chico, sin notar apenas mi presencia, comenzó a hablar con una adorable mujer. Ella, sonriente y risueña (¿sonriente y risueña en un vagón lleno y sin aire acondicionado? Sospechoso…) le contaba al estupefacto villano “las virtudes” de la ortiga (¿infusión de ortiga? Puaggggg...)
En efecto, la siniestra planta era una Ortiga.
Y todo el mundo sabe que las virtudes de la ortiga se reducen a su capacidad para generar anécdotas vergonzosas, y nada más. Algo del tipo “… pues estaba yo en el campo y me tumbé en unas plantas muy monas...y luego parecía que me hubieran pasado por la lijadora” Vamos, que todo el mundo ha hecho alguna vez la gilipollez. Yo incluso decidí jugar a las comiditas (a las comiditas de comer, pervertidos) en el parque partiendo ortigas para hacer “Sopa”. Imaginaos el resultado... fue casi peor que cuando me picó en el pie un pez araña (parecía que me habían amputado la pierna o algo…) o que cuando, con mi natural agilidad, caí entre unas rocas llenas de erizos de mar (cada paso me adentraba más en el universo de los faquires...) o que cuando un insecto gigante, venido obviamente desde el espacio profundo, se infiltro en mi camiseta limpia y me atacó cuando me vestía. Un enorme bicharraco negro con un aguijón gigante enganchado en mi bracito... Fue dramático, un ataque por sorpresa y sin escrúpulo ninguno. ¡En la ropa limpia!! Mimosin nunca volverá a tener la misma credibilidad. Eso desde luego.

Total, que ahí estaba el supuesto inglés escuchando “atentamente” a la buena mujer. Como todos habéis supuesto ya, en realidad se trataba de un asqueroso (bulboso y gelatinoso y... goloso) alienígena invasor, infiltrado y disfrazado, que se estaba comunicando en clave con su contacto en La Tierra. (Por favor.... ¡una ortiga! Era tan obvio...)
Por supuesto, yo en ese momento iba de incógnito y no llevaba mi supertraje, pero aún así me plantee sacar mi rayo láser casi mortal (que transforma el cerebro en Bob esponja) con silenciador incorporado. Pero no podía ser, pensé, llamaría mucho la atención un arma tan sofisticada…
Luego me plantee arrearle con uno de mis tacones, pero llevaba puestas (con todo el glamour del que soy capaz) una simples chanclas piscineras (auténtico plasticorri, oiga). Mis pies tardan siempre un tiempo en recuperarse de los días “súbete el ánimo pero no te aseguro como vas a acabar” Después, especulé que sería mejor en la cocina con el candelabro. Luego que con el puñal en la biblioteca…o con la cuerda en la sala de música. Al final, el ingenuo se bajó en la misma estación que yo, apenas sin gente. Sin testigos, y utilizando mi hipervelocidad, le di un empujoncito hacia la vía. Como quien no quiere la cosa.
Punto para mi, cero para los bulbosos.

Aparte de esto, he continuado la búsqueda de piso, con resultados nefastos. Mi empresa, Superhéroes S.A., se niega a facilitarme los papeles que necesito para que las instancias públicas me ayuden en la tarea. No quieren darme un papel firmado con sangre afirmando que, durante un año, me van a proporcionar el traje de superhéroe. Y tampoco un certificado de que, en apenas unas semanas, dirigiré mi propio equipo de heroicitos. Se niegan a colaborar con mi independencia.
Tirso, mi compañero, también parece bastante disgustado. Anoche me llamó para decirme que deberíamos asaltar la oficina de recursos humanos, laser en mano, y obtener por la fuerza los documentos. Sin rehenes, sin prisioneros. Sin piedad.
- La búsqueda de piso va fatal- me dice.
Y yo, ojiplática, claro. “¿Que va mal? Pues no me había dado ni cuenta…”
- ¿Me llamas para decirme eso? – le dije.
- Pues si.
- Ya…
En cualquier caso, agradecí infinito que él también se preocupase, y que me llamase tarde, cuando sabe que estoy sola y aburrida, y que se mostrara solidario. Gracias, amor.
Para terminar hoy, quisiera aclarar una cosilla que parece crear cierta confusión. Mi novia, Amparo, no es superheroina. Ya se sabe que liarse con alguien del trabajo trae luego problemas. En realidad, ella es miembro de un grupo bastante famosillo en determinados círculos y, evidentemente, Amparo no es su verdadero nombre sino su nombre artístico. El real, por motivos de seguridad, prefiero no divulgarlo.
Por cierto, si alguna de las afortunadas personas que me conoce desea que su nombre figure en este, mi blog, ruego me lo avise. Si no, los nombres aquí reflejados estarán siempre sujetos a la inventiva de la autora.






8 comentarios:
Ruego que mi nombre sea respetado en su integridad sintáctica y virtual: Cuervo Blanco.
Gracias por adelantado, Isadora. Muy agradable la lectura de sus avent... bueno, más desventuras que otras cosas.
Ánimo en tu búsqueda. Si en mi casa no fuéramos 4 formas de vida en menos de 50 metros cuadrados, juro que te alquilaba medio cajón del taquillón, pero lo que no puede ser, no puede ser (y, además, es imposible).
Un besín furtivo. Ciao 8-)
Incursión de prueba para observar si aparezco como Amparo
Incursión de prueba para conseguir que aprarezca como Amparo Allen
Oi, achei teu blog pelo google tá bem interessante gostei desse post. Quando der dá uma passada pelo meu blog, é sobre camisetas personalizadas, mostra passo a passo como criar uma camiseta personalizada bem maneira. Se você quiser linkar meu blog no seu eu ficaria agradecido, até mais e sucesso. (If you speak English can see the version in English of the Camiseta Personalizada. If he will be possible add my blog in your blogroll I thankful, bye friend).
El departamento de psiquicos de AURYN: investigadores de lo extraño, me comunica que existen muchisimas posibilidades de que un antiguo archienemigo tuyo del instituto se haya infiltrado en superheroes S.A con el objetivo de hacerte la vida imposible. Recomendamos que no te fies de las rubias ni la gente bajita.
Estoy calibrando los sensores temporales para detectar si tu odisea de la semana pasada fue algo fruto de la casualidad o tu continuo esta siendo manipulado por alguna entidad...
Bueno en vista de que nadie se anima a ponerlo en comentarios (Anunque este claro que todo el mundo lo piensa)
¡¡¡Que estupendo es tu blog!!!
En vista de que nadie se anima a comentarlo (Aunque está claro que todo el mundo lo piensa).
¡¡Qué estupendo es tu blog!!, ¡¡Me encanta como escribes!!
Hola holita vecinita! Cuanto tiempo
Yo tuve un profesor que decia que si cogias las ortigas sin respirar no te producian urticaria, y ese era su secreto para luego hacerse una sustancial sopa con ellas.
Claro que también decia que ligaba demasiado...
Suerte con el piso!!!
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