Antes que nada, hay que mentalizarse de que el conflicto no es siempre algo negativo. En la práctica, puede ser muy beneficioso, un momento de crisis donde todo se sacude, se desestabiliza. Un puzzle cuyas piezas se vuelven a unir después en una combinación mejor que la anterior.Cuando al fin, tras varios roces, discutimos con un amigo, lo que puede resultar de ese conflicto es una relación mejor. Puede que, afrontando un conflicto con nuestra pareja, demos un giro a la relación y se resuelvan problemas que de otro modo se hubiesen enquistado.
De acuerdo. En este momento alguien puede venir y meter mi escuálido culo en la jodida trituradora de carne..¡ PAREZCO UN LIBRO DE AUTOAYUDA!!
Creo que voy a llorar... ¿cuando me he convertido en esto??
Da igual. Soy cómo el capitalismo y absorbo mis contradicciones.
A lo que viene esta entrada, inusualmente formativa, es a esbozar las cosas a tener en cuenta para realizar críticas. Ahí van:
A lo que viene esta entrada, inusualmente formativa, es a esbozar las cosas a tener en cuenta para realizar críticas. Ahí van:
- Lo primero es mantener la calma. Mucha gente cree que la discusión es para desahogarse y decir lo primero que te viene a la cabeza, pero esto sólo estropea más las cosas. Añade troncos a la hoguera que tendremos, al final, que apagar. El autocontrol es importante, hay que evitar lo de "No pensaba lo que te dije... en serio". Pues no se si lo pensabas pero el daño ya esta hecho, y si lo has dicho, aunque ahora te retractes, será por algo. Muchísimas discusiones comienzan por una tontería y se recrudecen por algo que se dice después, en el calor de la confrontación. Vamos, que se termina discutiendo por algo más grave que el motivo por el que empezó todo.
- Tener el permiso del otro/a para hacer la crítica. Basta con un "¿te puedo comentar una cosa?" o bien "hay algo que me ha molestado y me gustaría comentártelo...". Esto sirve para que se valla haciendo a la idea y para que tenga la oportunidad de decirte que este no es un buen momento, o que ahora está ocupada y no se va a centrar en la conversación. Una vez, tuve una discusión con una persona que me levantó de la cama. Estuvimos enfadados meses. No se me puede decir nada hasta que me lavo la cara, me tomo el café y me fumo mi primer cigarro. No se me puede hablar y, si lo haces, lo mejor que puede pasar es que acabemos cabreados. Lo peor, que te saque el corazón con la cucharilla del café.
- Ser muy concreto en la situación o comportamiento que nos molesta. No vale empezar a divagar, porque entonces a la otra persona no le queda claro cual es el problema. Si empezamos a mezclar, en lugar de discutir el hecho en sí, acabaremos metidos en una ensalada de " ...y el otro día te comiste mis patatas" "pues tú te aliaste con los ventru para quitarme mi capilla". Total, que se juntan un montón de cosas que puede, incluso, que ya se hubieran resuelto.
- Hay que expresar nuestros sentimientos y opiniones. No es agradable que juzguen un hecho desde la óptica moralista y objetiva de un juez distante. Si le haces a alguien una crítica, que sea porque a ti te afecta, porque te importa esa persona o las consecuencias de sus actos. No se trata de ir por ahí diciéndole a la gente lo que a ti te parece bien y lo que no. Las críticas tienen su sentido, que es provocar una mejora.
- Ponerse en el lugar del otro. Es siempre recomendable ya que no todo el mundo es igual y, por tanto, no se pueden decir las cosas de la misma manera. Bien porque estamos tratando con alguien muy sensible, bien porque necesita una explicación más clara para enterarse de que te ha jodido algo que ha hecho. Pensar en cómo puede ver las cosas el otro, ayuda a exponerlas. Incluso, puede con mediante este ejercicio de empatía descubramos que la crítica que pensábamos hacer no tiene sentido, que el comentario grosero no era más que una broma. Algo para no enfadarse, por poner un ejemplo tonto (Aunque la explicación parezca larga, de verdad que intento simplificar)
- Dar alternativas. Ofrecer soluciones siempre demuestra un interés en solucionar las cosas, no es una crítica "por joder" cómo se suele decir. Sino un problema que se plantea para solucionarlo. Además, ofreciendo alternativas exponemos de forma más sencilla lo que realmente esperamos, lo que queremos cambiar.
- Agradece el cambio, si la persona lo lleva a cabo. Huelga toda explicación de esto, creo.
También es recomendable comenzar con algo bueno de la otra persona. Hace que quien recibe la crítica no la vea cómo un ataque sino cómo una muestra de interés, cómo algo constructivo. Puede ser como: "mira Isi, me gusta quedar contigo, pero que llegues una hora tarde hace que se estropee en cierto modo la velada".
Estos principios, se destilan en las "Frases Yo", que no son sino un tipo ideal, que cada uno debe adaptar a la situación y a su persona. La frase yo se estructura de la siguiente forma:
- con un "Yo creo" (es algo subjetivo, a ti "te lo perece" pero no tiene porque ser un juicio absoluto)
- "que este comentario que has hecho" (el hecho en concreto, no una generalidad)
- con un "Yo creo" (es algo subjetivo, a ti "te lo perece" pero no tiene porque ser un juicio absoluto)
- "que este comentario que has hecho" (el hecho en concreto, no una generalidad)
-"es un poco borde" (aportamos el problema, aportamos nuestra percepción del mismo).
- "Me gustaría (expresamos el deseo personal)
- " que intentaras no volvieras a hacerlo" (ofrecemos la alternativa, eliminar ese comentario y similares)
Queda algo así: "Me molesta que me estés gritando, porque no puedo concentrarme en hacer esto. Me gustaría que me hablases en un tono normal".
Queda algo así: "Me molesta que me estés gritando, porque no puedo concentrarme en hacer esto. Me gustaría que me hablases en un tono normal".
Un último apunte: No generalizar. No es lo mismo que te digan que tu comentario ha sonado borde, a que te digan que Tú eres un Borde. No es igual decir que hoy has llegado tarde, a decir que eres una desconsiderada. Hay que ceñirse al hecho, no extenderlo a un juicio de toda la persona, de su personalidad y la forma en qué hace las cosas.
Todo lo expuesto, parece obvio (lo es) y bien sencillo. Pero habitualmente no lo hacemos, no lo tenemos en cuenta y, enfadados o molestos, nos relacionamos de una forma muy agresiva, o, según la persona, muy pasiva.
Para el siguiente capítulo (pero más adelante para no saturar) publicaré las pautas a seguir para recibir una crítica y también, los estilos de relación Asertivo, Agresivo y Pasivo. Y cómo es mi fiesta y lloraré cuando quiera, lo haré sin previo aviso para pillaros desprevenidos.






2 comentarios:
ya sabemos porqué eres la Democracia! el tribunal penal internacional debería consultarte para prevenir guerras...
Querida Isadora:
Has hecho una admirable topografía de los reproches, pero la crítica es algo mucho más profundo y trascendental, que no se reduce al campo de la psicología. Tampoco sorprende a los que te conocemos: Sueles llevarte los temas casi siempre a ese terreno.
Lo cierto es que no estoy de acuerdo contigo en más de una cosa, pero este no es lugar para discutirlo. Prefiero ahorrar a los lectores de tu blog mis habituales parrafadas, que pueden salir espantados.
Sólo dos cosas: tus consejos, aunque muy eficientes, resultan utópicos, pues no tienen en cuenta la visceralidad y el sadismo intrínsecos a la persona; además, muchas veces los reproches no van dirigidos a un hecho concreto, sino a una actitud constante.
Un besín pitagórico de tu Cuervo Blanco, estrella danzarina.
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